En el agradable espacio Confetti se presentó la cantautora y poeta La Pilu, en una performance que combinó música y poesía. Estuvo acompañada por Bruno en guitarra, Nacho Peralta en cajón peruano y, en algunos temas, Marcelino con su clarinete. En una especie de altar, una remera de Björk bendecía la velada, que comenzó con un recitado de poesía. La artista sorprendió al público ingresando desde la parte trasera de la sala hasta llegar al escenario. Entre los temas más destacados estuvieron: “Clara e Inés”, inspirada en sus hermanas presentes —con un palito divertido por no irla a ver tan seguido—, y «Al norte», uno de los momentos más coreados, el cover de la mexicana Silvana Estrada, una de sus artistas favoritas. En el segundo bloque, Marcelino se sumó con su clarinete para interpretar “Noche eterna” (inspirada en Él Mató), “Nadie sabe” y el segundo y último cover de la noche: “Laura va” de Almendra.

Antes del cierre, la artista compartió una reflexión sobre el momento que atraviesa el país, el impacto en la cultura y la importancia de luchar por lo colectivo. Las últimas canciones fueron “Cinco frazadas” —próximo corte a lanzarse— y el hit “El camino de vuelta”. La Pilu ofreció una propuesta en la que fusiona de manera precisa canciones y poesías, potenciadas por su formación teatral, su voz y el contenido de sus letras. También el lugar y su ambientación, sumados a su interpretación, crearon climas llenos de emoción. Incluso para quienes estamos habituados a otros tipos de recitales, esta experiencia resulta altamente recomendable: una propuesta distinta, tanto por lo musical como por lo escénico.
Mato Belbruno (Estado de Rock)

