Horas antes del inicio anunciaron entradas agotadas (casualmente, nombre de un tema viejo de la banda), por lo que en puerta no se vendieron tickets. Bort volvió a presentarse en el “Hotel Selina”, tal como lo hizo hace tres años, aunque esta vez el escenario estuvo ubicado en el extremo opuesto y con una muy buena pantalla detrás de la banda, donde se proyectaron videos y visuales del grupo. Sorprendentemente, fue la única presentación del año. Además, sirvió como despedida de su última producción discográfica “Tronfi” (2022).
Sin embargo, el show comenzó con una trilogía del álbum “Sanogo” (2017): “Tu calle”, “Ladrones” y “Nada nuevo”. El primer estreno de la noche fue “Hard to fútbol”, seguido por “No me creas” —primer corte del nuevo álbum próximo a lanzarse— que pese a haber salido hace poco ya fue cantado y agitado por el público.
Llegó entonces el entretiempo para el vocalista Juan Otatti: “Cristales”, en voz de Leo Bavio, y “Luces”, interpretada por Matías Caballero. Luego apareció el invitado sorpresa (?) Emi Livelli —exintegrante—, para hacer “Todo está perdido”, “Friendzonador” y “Te amaré”, hits de “Barrenadora” (2015), etapa en la que era el líder del grupo.
Recién entonces Juan retomó el micrófono para el coreable “Otro pretendiente” y esa maravillosa canción que incluye la frase leitmotiv de esta cuenta: “quiero convencerte de escuchar miles de discos nuevos”… y si son salteños, mejor, agregaría.
El momento homenaje llegó con los covers “Where is my mind?” de Pixies y —uno que no estaba en la lista— “Amigo piedra” de El Mató.
Parte final con los clásicos más pogueados: “Súper besón”, con Emi regresando al escenario para cambiar el estribillo “juntos podemos cambiar” por “juntos podemos escabiar”; “Yela”, con la ya clásica escena de Otatti haciendo smosh en el público; y “Asqueroso nerd”, que desató un círculo en el público que explotó en pogo con el estribillo.
Bonus track: “En el cielo con reptiles” —otra que no figuraba en el setlist—, con fragmentos de la película “Time to dance” en pantalla y Livelli, al final de la canción, en mood pastor evangélico lanzando frases motivacionales. Un cierre sonoramente caótico y formidable.
Una noche que confirmó, una vez más, la efervescencia distintiva de Bort: ese pulso indie/garagero, energía y cercanía que hace que todo se vuelva más divertido.


Mato Belbruno (Estado de Rock)

