El sábado 13 de diciembre se presentaba una grilla de primera división: Mentalo y Luca Makonia volvían a compartir escenario —la última vez había sido en el festejo por los 20 años del trío, el año pasado en Vaqueros—, a los que se sumaban Alto Comando Humas y Dars DJ.
Mientras el público hacía la previa en las adyacencias de “Brickell”, otros ya comenzaban a ingresar. En el interior sonaba exactamente lo que este público esperaba: rock sin concesiones, disparado desde las bandejas por Dars, marcando el pulso de la noche desde temprano.
La primera banda en subir al escenario fue Alto Comando Humas. Tras una intro, arrancaron su set con “Rodando”, carta de presentación de una nueva formación. Al Zorro, Pol y Brian se les sumó una dosis extra de potencia con una segunda guitarra en manos de Rupert Corimayo, viejo conocido que regresa a la escena, y la sorpresiva incorporación de una voz: Mónico Moon, con su particular y oscuro carisma.

Fue una hora de intensidad stoner, heavy, experimentación y psicodelia, suficiente para curar —o empeorar— cualquier dolor cervical.
A la 1 de la mañana llegó el turno de Luca. Una vez más, innovando desde lo estético: quedaron atrás las polleras de tul, las vendas o las medias de red vistas en otros shows; esta vez el ´dress code´ fueron tiradores y moñitos LED. Abrieron con “Ojos rojos” y el pogo, protagonista de la noche, se activó desde el primer acorde.
Entre los momentos destacados estuvieron “Cosas que pasan”, del proyecto pandémico Barbijo Lavado —integrado por Hora, Luis y Chaka—, una canción que empieza a consolidarse dentro del repertorio de la banda. “Anita”, “Tosiendo sangre”, “22” y “Tus hermanas” mantuvieron la intensidad, hasta el cierre con el breve y pogueable cover de 2 minutos “Amor suicid4”, cantado por Luis.

Una hora más tarde, Mentalo fue el encargado de bajar el telón. Abrieron con su hit “Sé complacerte” y, desde allí, la noche ingresó en una atmósfera absorbente, de texturas musicales variables, en la que la banda recorrió distintos pasajes de su discografía: Desde Indonesia, 1987 y Tigre platino. Entre los puntos altos se destacaron “Cooper”, “Matadata” y “Sonic Drapper”.
Tras una hora y media de show, el sexteto cerró su segunda presentación del año con la coreable “Shulgin” y la intensa “El mantrero”, dejando al público a la espera de la inminente grabación de un nuevo álbum.
Una noche atravesada por la potencia: un verdadero gancho de rock al mentón, con un público que acompañó en número y actitud.

Mato Belbruno (Estado de Rock)

